sábado, 25 de junio de 2011

I Had a Dream

Anoche soñé con Ella...
Pasaba en bicicleta frente al negocio cuando la vi a través de la vidriera. Llevaba un vestido rosa. Me parecía que se había empequeñecido, pero guardando todas las proporciones, como una hermosa muñequita. Me encantó verla tan risueña a pesar de que había enviudado hacía poco tiempo. Así ocurrió. Su marido, siempre ruin y ambicioso, viendo cómo esa gente que envidiaba y soñaba con ser parte de ellos se habían aficionado a las motos, decidió comprar la suya y la conducía con tanto arrojo y tan poca pericia, que no tardó en estrellarse en la parte trasera de un enorme carro tanque. No quedaron restos de su persona. Solo porque sus compañeros dieron testimonio de su muerte e identificaron algunas piezas de la máquina, pudo creerse que en realidad ya no estaba en este mundo.
Entré e inmediatamente fui acariciado por su saludo. No hubo contacto físico, sin embargo mi cuerpo se sentía envuelto de Ella. Su tez lucia bronceada como si hubiera pasado unos días en la playa. Estaba acompañada por una mujer corpulenta, de toscas facciones. Mi mente retrocedió algunas décadas y localizó su nombre.
-¡Hola Carmen! ¿Cómo estás?
-Aquí esperando a ver cuánto tardabas en reconocerme...
-¡Pero como crees Carmelita! Tú eres de las que no se olvidan.
Y bajando la voz me dijo en tono cómplice:
-Aquí hay alguien que tampoco te olvida...
Ruborizado como un colegial, contesté nervioso:
-Qué bueno, porque yo también yo...
-Últimamente ha estado muy nostálgica. -Cortó Carmen. - Metida en el trabajo, Tomó las riendas del taller y ya verás que lo ha hecho muy bien. Yo le ayudo en la administración. Bueno, los dejaré solos un rato. Qué bueno verte después de tanto tiempo. Te ves muy bien.
-Tú también estás igualita Carmen. Me dio gusto saludarte.
Apenas quedaron solos, Ella se acercó sonriente y preguntó:
-¿Qué te decía la Carmen?
-Que andas muy trabajadora.
-Y... ¿Nada más? inquirió regalándome su dulce y cálido aliento.
-Bueno, también que de repente te pones triste y haces recuerdos de tiempos idos...
-¿Y tú no los haces? Dijo insinuante y coqueta como solo Ella podía serlo con esa sonrisa que tanto me inquietaba.
-Sí, claro, siempre... es bonito eso...
Alargando sus brazos delineó mi talle, del pecho hasta la cintura.
-Has adelgazado, -aseguró y enseguida sentí sus lindas manos tocando suavemente como en una caricia mi pecho y mi abdomen.
Me estremecí, quise abrazarla muy fuerte, pero me contuve. Siguió explorando, ahora mis caderas a la altura del cinturón. Y luego...
-Vamos a mi casa... dispuso en la forma más natural.
La seguí obediente hasta su camioneta. Subí con la mente puesta no sé en donde y cuando menos lo esperaba, estábamos entrando a su cochera y luego a la sala. Ella siguió hasta la recámara y me llamó desde allá. No estaba en la elegante habitación, pero la escuchaba trajinando en el baño-vestidor. Todos mis sentidos estaban alerta. Podía sentir a mis feromonas alimentando la llama del deseo y más cuando me pidió de modo imperativo:
-¡Quítate la camisa!
Salió del baño arrastrando una gran bolsa negra de plástico. En la mano traía una camisa a cuadros verdes.
-Si te queda esta, te quedarán todas. Quedaron nuevecitas y ya sabes cómo le gustaba estrenar a él. Dejó mucha ropa y que bueno que sean para ti. También hay ropa de invierno muy fina. Por suerte pasaste hoy por ahí y mira, ya se hizo de mulas Pedro.
Pasado el penoso episodio y algunas semanas después, la bolsa negra seguía sin abrir en un rincón de mi casa. Mi cabeza hervía de ideas, de mensajes encontrados. Mi ego hecho añicos, pero el amor, sobre todo ese que se tiene uno a sí mismo, vino a mi rescate y elaboré una alambicada teoría que me sacó del pantano en que me encontraba: "Ella es un ser especial, ingenuo y obra de maneras no convencionales. Sin duda está en un conflicto sentimental. A fin de cuentas él era padre y esposo, quien daba el sustento y hubo cierto cariño en algún momento de su relación de más de 30 años. Yo creo que Ella me quiere ver con estas ropas para así tener un híbrido de los dos hombres que más han tenido influencia en su vida".
Así fue como ahora uso camisas de cuadritos, de rayitas, de colores pastel, de firmas reconocidas. Mis amigos han notado el cambio y me dicen en tono burlesco "metrosexual de pacotilla" yo solo les sonrío indulgente y compadezco a esos pobres tontos ignorantes del papel que ahora he asumido del hombre que lleva en su persona dos amores y los dos de la misma mujer.
Mientras, (hay que recordar que este fue un sueño de una noche de Junio del 2011), sorprendo desde arriba una conversación entre mi amada y su prima, ahí en la misma oficina donde esto empezó.
-¡Qué bueno que ya te deshiciste de la ropa!
-¡Ay sí! y fíjate que más gusto me da el habérsela regalado a alguien que verdaderamente la necesita.
Anoche soñé con Ella…

martes, 14 de septiembre de 2010

Un Viejo Amor


Cada  vez que Juan  Manuel  discutía  con Marcela,
pensaba si era  la última y definitiva. Su matrimonio
llevaba  al menos 15  años  en franca caída  cuando
empezaron  a surgir  las quejas  y reclamos. Por su
egoísmo al atender más a su trabajo que a  ella, por
el tiempo que dedicaba a leer o por tomar café con
sus amigos o  cuando no fue a las bodas de oro de
tía  Enriqueta,  la   prima  segunda de  su  madre  y
todos  preguntaban  por él  y cuán  harta  estaba de
vivir con tantas carencias  mientras  los  Martínez y
los López nadaban en la abundancia.  Lo peor vino
al perder su trabajo y aquella puerta que siempre se
abría  cuando  todo  estaba por perderse, la  nueva
y salvadora oportunidad que  asomaba  de la nada,
esta vez no se abrió, nadie le habló, ni tuvo éxito al
intentar  trabajar por su cuenta. Mientras ocurría el 
milagro de  obtener un  empleo, una realización, su
hogar se sostenía apenas del  sueldo de  Marcela y
las  dádivas de sus hijos y su  familia.  Día a día él
recibía insultantes  actitudes y desprecios, hasta la
insostenible situación actual. 
-Te lo diré de nuevo: ¿Aún sientes algo por mí?
–Inquirió Juan Manuel.


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Yo tenía mi Blog

Yo tenía mi Blog y como todos los que inician uno, tenía la sana intención de nutrirlo muy seguido, pero hubo ocasiones que hasta por seis meses lo dejaba en ayunas. Últimamente empecé a perder mi capacidad de síntesis y mis cuentos eran más y más largos, lo que no es bueno en un blog si quiere uno mantener la atención en estos tiempos. Cuando escribí el último resultó de 53 páginas y se me ocurrió buscar ayuda en la red preguntando cómo podría insertar un archivo pdf en Blogger. A alguien ya le había ocurrido lo mismo y no faltó quien le aconsejara amablemente como hacerlo. "Abre una página en Google Pages, sube ahí tu archivo y luego coloca el enlace en tu Blog". ¿Facilísimo verdad? Pero resultó que el tal Google Pages ya no existe (creo) y aparentemente el sitio que ocupa su lugar se llama Google Sites. Allá fui y para empezar debía crear una dirección de Gmail. Bien, acortaré el relato. Por fin tuve mi sitio y después de mucho buscar pude subir el archivo. Ahora lo que no se hacer es apuntar el enlace en Blogger, sí, ya se que es copiar y pegar, pero en ningún lado me aparece la dirección (seguiré buscando, creo que por ahí debe estar) y entonces haré lo que veo en todos lados. Se inicia un cuento, artículo o informe y dice abajo "Seguir leyendo" y ¡zaz! se abre el artículo completo, pero como en este caso son 53 páginas, se irá directo al enlace para quien tenga interés en continuar la lectura. Veremos si en los próximos días lo hago. ¡Ah! pero olvidaba decir esto: Yo tenía mi Blog y se llamaba "Contando mis cuentos". Cuando quise entrar a hacer las modificaciones, la dirección anterior había desaparecido. ahora estaba la de Gmail y cuantas veces quería acceder para editar o publicar, me aparecía la leyenda "Usted no tiene Blog ¿desea crear uno? no pude más y aquí está el recién nacido. Ahora lo alimentaré con lo que tenía en el otro blog y veré si puedo eliminar el anterior, al fin que el único que entra aquí soy yo. (y tú si estás leyendo esto). Bueno, pues veremos como nos va en nuestra nueva casa.